La tecnología que usamos, las decisiones de la industria y nuestros hábitos de cuidado personal tienen algo en común: pueden influir en la protección de la capa de ozono. Este vínculo fue el tema central de la edición 42 de la Chela Científica, que reunió a especialistas de la ciencia, la salud y el sector empresarial en el PopUp Teatro Café.
Daniel Moreira, consultor técnico de la Unidad de Ozono del Ecuador, destacó que la protección de esta capa de la atmósfera es uno de los grandes logros de la cooperación internacional. Sin embargo, señaló que Ecuador todavía tiene desafíos por superar para asegurar su recuperación.
Desde la ingeniería, Guillermo Soriano, director del Centro de Energías Renovables y Alternativas (CERA) de la ESPOL, explicó cómo las decisiones tecnológicas también tienen consecuencias ambientales. “Las decisiones de ingeniería detrás de un pequeño refrigerador terminan impactando la estratosfera”, señaló.
Esta relación pone en perspectiva el papel de la innovación en el desarrollo de soluciones más sostenibles. Walter José Gamarra, gerente general de HVAC Ingeniería S.A., resaltó que las empresas pueden convertir la responsabilidad ambiental en acciones concretas y medibles mediante la ingeniería y la innovación.

La protección de la capa de ozono también tiene consecuencias directas para la salud. Katherine Carranza, dermatóloga, recordó que reducir los riesgos asociados a la radiación ultravioleta requiere incorporar medidas de prevención en la vida cotidiana, entre ellas el uso diario de protección solar.
El encuentro evidenció que la recuperación de la capa de ozono requiere la participación articulada del sector público, las empresas, la academia y la ciudadanía. Al finalizar se invitó a la última Chela Científica del 2026 que se realizará el 25 de noviembre, donde se abordará el tema de los suplementos alimenticios.