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Agua y seres vivos, conexión intrínseca, pero ¿sostenible?

Agua y seres vivos, conexión intrínseca, pero ¿sostenible?

¿Es posible vivir sin agua potable? Según un reporte del Banco Mundial, una de cada tres personas no tiene acceso a agua potable salubre, dos de cada cinco personas no disponen de una instalación básica destinada a lavarse las manos con agua y jabón, y más de 673 millones de personas aún defecan al aire libre.

¿Somos conscientes de lo que representa el agua para el desarrollo de las sociedades?, ¿Creemos que es un recurso ilimitado? Cada 22 de marzo se conmemora el Día Mundial del Agua para replantearnos la crisis mundial del agua y su acceso en poblaciones vulnerables.

Replantearlo es fundamental en medio de una pandemia, pues según las Naciones Unidas, “la COVID-19 no desaparecerá sin acceso a agua salubre para las personas que viven en situaciones de vulnerabilidad”.

¿Cuál es nuestro aporte a la conservación de este recurso invaluable y vital?
 

 

Para el Director del Centro de Investigaciones y Proyectos Aplicados a las Ciencias de la Tierra (CIPAT - ESPOL) Paúl Carrión, el principal valor del agua es su cualidad de generar vida y oportunidades para todos los sistemas Sociohidrológicos.

“No podemos separar al agua de la sociedad”, explica. “Hay una conexión intrínseca, inherente. El ser humano está unido al agua, siempre, la necesita para vivir, para desarrollarse, para hacer negocios. Ahí está su valor. Es un bien social”, añade.

Desde el 2006, en este Centro de Investigaciones se han coordinado junto con el Decanato de Investigación, la Unidad de Vínculos con la Sociedad y las diferentes facultades de la ESPOL, al menos 25 proyectos relacionados al almacenamiento y distribución del agua en Manglaralto, una comunidad costera que, pese a enfrentar dificultades como épocas de sequía y escasez, desde hace unas cuatro décadas ha gestado un sistema comunitario de abastecimiento de agua basado en prácticas ancestrales.

La relación de investigadores, estudiantes y profesores de la ESPOL con esta población, liderada por una empresa comunitaria para la gestión de estas prácticas, se basa en la asesoría técnica y la transferencia de conocimientos a través del desarrollo de proyectos académicos, de graduación, investigación; incluso como prácticas comunitarias, empresariales y tesis de maestría y doctorado.

Los proyectos sobre aspectos como las características del suelo, de los acuíferos, de su capacidad, del uso de diques, del tipo y calidad del agua subterránea, tienen un componente práctico para ser aplicado en estas comunidades, de acuerdo a sus necesidades.
 

Paúl Carrión recuerda que hace 40 años, por iniciativa de un sacerdote que llegó a Manglaralto, empezaron a construir pozos de agua. A medida que la comunidad ha ido creciendo se ha desarrollado una cultura sobre la importancia del agua. “Hoy hay quince pozos de agua, pero también se han construido unos cinco diques, un rescate del conocimiento ancestral. Estos diques, en el cruce del río, sirven para embalsar el agua y recargar el acuífero”, indica.

El director del CIPAT, explica que la distribución de agua realizada por esta comunidad tiene influencia en unas 30.000 personas considerando las familias locales y la época turística. 

“Ellos han ido superando dificultades en 40 años y a veces la ESPOL ha podido ayudar más, a veces menos. En una ocasión, con un proyecto sencillo construimos tres de los pozos que tienen, por ejemplo. (...) Los diques o los tapes, como los llaman, los han implementado desde el 2015; porque vimos la necesidad de no solamente hacer pozos, porque el acuífero llegaba a su límite y los diques logran que haya recarga”.

El suelo como filtro de aguas residuales

Como principales amenazas que comprometen la sostenibilidad del agua en el mundo señala a las actividades antrópicas, aquellas en las que el ser humano interviene en la naturaleza, como pesca, deforestación, agricultura...; así también, al cambio climático.

En este sentido, Paúl Carrión comparte una práctica de los habitantes de Manglaralto para el cuidado y protección de este recurso. “La empresa comunitaria ha declarado, por iniciativa propia, pequeños terrenos de su territorio como zonas de protección, porque saben que serán importantes para proyectos relacionados al agua”.

También destaca otro proyecto de la ESPOL. El investigador Fernando Morante lidera una iniciativa en la cual se utilizan aguas residuales. Estas pasan por un proceso de tratamiento en el suelo, que actúa como filtro verde, ya que a través de su microflora, deja el agua apta para su uso en la reforestación de árboles maderables.

Necesitamos tecnologías para la reutilización del agua

Paulina Criollo, coordinadora del Programa Sostenibilidad ESPOL, recalca que uno de los principales desafíos en el cuidado de este líquido vital es el tratamiento de aguas residuales. “Un tema importante es cómo tratamos el agua una vez que ha sido utilizada. Una planta de tratamiento ayuda a retirar los residuos y contaminantes para que el líquido tratado se reincorpore a los otros cuerpos de agua: lagos, ríos y océanos”.

Así también, destaca la importancia de recurrir a nuevos diseños y tecnologías para este fin. Cita como ejemplos, plantas de tratamiento que posibiliten reutilizar el agua de uso doméstico en riego, lavado de autos o inodoros; o humedales artificiales que, mediante vegetación nativa específica, traten el agua residual para su reutilización.

“Hacia allá tenemos que ir. Necesitamos tecnologías que nos ayuden a utilizar el agua de distintas maneras. En estos momentos, por ejemplo, utilizamos agua potable para el inodoro. Es un desperdicio. Un tema de diseño que no está bien focalizado; ¿por qué no utilizar el agua de la bañera o del lavabo para los inodoros?”.
 

Criollo indica que las tecnologías para optimizar el consumo del agua son necesarias, considerando que los seres humanos tienen hábitos muy tradicionales y cambiarlos es un asunto complejo. “Los temas del agua, de la energía solar o de la tierra los damos por sentado. Hemos llegado como humanidad a un nivel de comodidad tan alto que esta costumbre de ir al baño y bañarse, tener el agua disponible, hace que gastemos más”.

Añade que, para trabajar en el cambio de hábitos es importante entender de dónde viene el agua, cómo es tratada, cuántos litros al día puede utilizar.

Casa adentro

La importancia del agua y técnicas para su buen manejo, son tratados en la materia Ciencias de la Sostenibilidad, que desde 2020 se imparte a alumnos de todas las carreras de la ESPOL, también a través de iniciativas impulsadas desde los propios estudiantes, por ejemplo, los integrantes del Club de Desarrollo Sostenible.

Este club estudiantil se formó hace 2 años y cuenta con 40 miembros. Para ellos una forma de aportar al cuidado del agua es evitar el uso de productos que contengan metales pesados y ciertos tipos de químicos que son difíciles de separar al momento de ser tratados.

Asimismo, como una práctica de sostenibilidad, recomiendan el uso del agua lluvia para el riego de plantas o limpieza del hogar. “Comenzamos a darle mayor importancia cuando realmente nos damos cuenta de que nos hace falta; por ejemplo, en muchas partes del campo u otros sectores”.

La sostenibilidad del agua en la ESPOL es considerada en programas internos como Innovacción, que, desde el rectorado y i3lab busca involucrar a profesores y personal administrativo en la propuesta de soluciones innovadoras ante retos que enfrenta la institución. Uno de los retos de la segunda edición del programa está relacionado a la optimización del consumo de agua en el campus Gustavo Galindo Velasco.

Paulina Criollo indica que la ESPOL cuenta con tres plantas de tratamiento de agua residual, cuya agua se ha reutilizado por ejemplo en el riego de las canchas de fútbol y se está estudiando otro tipo de alternativas para el aprovechamiento de este recurso.

Y aunque reconoce que aún falta mucho por trabajar, destaca iniciativas como la incorporación de bebederos en varios puntos del campus -que a su vez propone evitar el uso de plástico-; así como al cambio de grifería en algunos baños del campus para evitar el desperdicio de agua, entre otros.

“El agua es vida para todos los seres que habitamos el planeta y en especial para el cultivo de plantas y la crianza de animales que comemos”, coinciden los integrantes del Club de Sostenibilidad. Su cuidado es un tema de cultura y educación a todo nivel, señala Paúl Carrión.
 

 

 

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