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Investigadores y comuneros caminan hacia la preservación del cangrejo rojo

Investigadores y comuneros caminan hacia la preservación del cangrejo rojo

¿Cómo se puede preservar la especie?
Tres expertos politécnicos trabajan con los cangrejeros del Golfo de Guayaquil.
Combinan el conocimiento ancestral con asesoría científica. 
 

Al menos cuatro mil personas tienen como principal fuente de ingreso en Ecuador la caza del cangrejo rojo. Para hacerlo han aprendido a identificar sus madrigueras, determinar si dentro de ellas hay machos o hembras, si son muy pequeños o si ya están maduros. 

Pero la subsistencia de esta especie va más allá de lo económico. Ayudan a mejorar el crecimiento de los árboles. Cada vez que un cangrejo cava sus madrigueras, oxigena el suelo y ayuda al crecimiento de los mangles. 

Liderados por la investigadora politécnica Alba Calles, un equipo de académicos de la ESPOL trabaja en la conservación del cangrejo rojo como un recurso ecológico y económico, junto a expertos del Instituto Público de Investigación en Acuicultura y Pesca (IPIAP), la Universidad de Guayaquil y de la Fundación Cerro Verde. 

Desde febrero de 2020, representantes de estas instituciones han mantenido reuniones con 83 miembros de las asociaciones de cangrejeros y pescadores artesanales de Puerto Roma y Santa Rosa, y con los líderes de la Junta de Manejo Participativo Comunitario de las comunidades que habitan el estuario interior del Golfo de Guayaquil. Con ellos, determinaron las acciones conjuntas para evaluar el estado de esta especie en los manglares, así como identificar otros factores que pueden influir en su reproducción y crecimiento. 

A partir de estos diálogos se diseñó una propuesta de investigación para lograr una producción sostenible del cangrejo rojo. Esta se presentó organismos internacionales y se obtuvo el financiamiento de la Sociedad Alemana para la Cooperación Internacional (GIZ) y del Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD). 

El fondo obtenido permitió que se iniciara el proyecto de investigación Community Based Managment as Strategies to red crab recovery Ucides occidentalis in the Gulf of Guayaquil (MANCRAB). Su objetivo es identificar los factores determinantes para lograr una producción sostenible de esta especie, a través de un estudio experimental en reservas protegidas de la costa ecuatoriana. 

El 31 de enero de 2021 arrancó el proyecto de manera oficial y actualmente se encuentra en su tercera etapa, que implica el análisis de muestras en laboratorios. 

La profesora e investigadora de la Facultad de Ingeniería Marítima y Ciencias del Mar de la ESPOL Alba Calles explica que se llegó a esta fase luego de que, en una primera etapa, se realizaran talleres de socialización del proyecto en las comunas del Golfo de Guayaquil y de, en una segunda etapa, capacitaran a recolectores de cangrejo en el monitoreo de parámetros ambientales y de talla del cangrejo rojo. 

“En la ESPOL se diseñaron dispositivos por parte del grupo del ingeniero en electrónica y telecomunicaciones Aristóteles Amat, profesor de la Facultad de Ingeniería en Electricidad y Computación de la ESPOL, para medir parámetros biofísicos del agua y la longitud del caparazón del cangrejo. Estos datos nos permitirán asociar los cambios en el ciclo de vida de este crustáceo con los factores ambientales”, asegura. 

Cangrejeros son parte fundamental de la conservación de la especie 

De acuerdo a Calles, esta investigación contará con la participación de las comunas, ya que se tomarán en cuenta los saberes ancestrales de los cangrejeros y se los asociará con el conocimiento científico. 

Durante los talleres ─explica la investigadora politécnica─ los comuneros relataron las condiciones del manglar y cómo han cambiado en el tiempo. La investigación se ha nutrido de su conocimiento sobre en qué áreas se puede encontrar una mayor cantidad de cangrejo, pues saben identificar sus madrigueras y determinar si dentro de estas hay machos o hembras, considerando que hay épocas en las que las hembras están en fase de reproducción. Su experiencia también les ayuda a determinar si el crustáceo pequeño o si maduro.  

“Todo ese conocimiento ancestral es importante para poder evaluar en qué condiciones está el recurso. Por ejemplo, ellos nos señalan los lugares en que hay madrigueras de cangrejo azul, y nosotros notamos diferencias como el tipo de mangle que crece ahí. Ellos lo saben por su experiencia, pero no conocen el porqué, Ahí entramos nosotros”, comenta Calles. 

Como parte de su participación, los cangrejeros realizan las tareas de muestreo y monitoreo en los manglares, después de una capacitación con los investigadores del proyecto. Estas muestras son posteriormente enviadas a los investigadores y analizadas en el Laboratorio de Bentos de la ESPOL. 

 

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