El banano es uno de los pilares de la economía ecuatoriana y una de las principales fuentes de empleo, divisas y dinamismo productivo del país. Por ello, proteger este sector se convierte en una prioridad estratégica nacional. En este contexto, un reciente estudio de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (ESPOL) advierte sobre el fuerte impacto económico que podría generar la fusariosis del banano, también conocida como raza 4 tropical (R4T).
La R4T es un patógeno altamente destructivo para las plantaciones de banano y plátano. Además del desafío agrícola, también representa un riesgo estratégico: su avance mermaría la producción, afectando la logística y a miles de familias.
Ecuador es el principal exportador mundial de banano. Por ello, cualquier reducción en su capacidad de envío no solo afecta a productores, empresas del sector y cadenas logísticas locales, sino que también incide en el precio internacional de la fruta y en el equilibrio del mercado global.
Frente a este escenario, el aporte científico de Paúl Herrera, Freddy Magdama y Ramón Espinel, investigadores de la Facultad de Ciencias de la Vida (FCV), Facultad de Ciencias Sociales y Humanísticas (FCSH), Centro de Investigaciones Biotecnológicas del Ecuador (CIBE) y del Centro de Vinculación e Investigaciones Rurales (CIR) de la ESPOL, resulta determinante para guiar la toma de decisiones públicas y privadas.
Las proyecciones del estudio muestran que, bajo un escenario de daño severo, Ecuador podría enfrentar pérdidas acumuladas de entre USD 5.7 mil millones y USD 8.3 mil millones en las próximas décadas.
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También se advierte que una caída de la oferta ecuatoriana elevaría inicialmente el precio internacional del banano. Sin embargo, este aumento no representaría una mejora real para el país, ya que el mayor precio no compensaría la reducción de los volúmenes exportados ni el deterioro de la capacidad productiva nacional.
El estudio subraya, además, que el costo de la inacción podría ser aún mayor si Ecuador se rezaga frente a otros países exportadores. Si los competidores avanzan en la adopción de soluciones tecnológicas y el país no logra hacerlo al mismo ritmo, las pérdidas podrían incrementarse entre USD 1.3 mil millones y USD 2 mil millones adicionales en un escenario severo.
Ante esta amenaza, la investigación plantea la necesidad de actuar con urgencia. Entre las prioridades se encuentran el fortalecimiento de los protocolos de bioseguridad, la reducción de barreras para que los productores accedan a material vegetal y otras soluciones tecnológicas, el acceso a financiamiento y la provisión de asistencia técnica continua.
Finalmente, el estudio resalta la importancia de fortalecer la investigación científica y tecnológica aplicada al banano, impulsando soluciones propias desde las capacidades, recursos y conocimiento que Ecuador ya posee.

