“ESPOL ha tenido la visión de convertirse en una universidad que combina la excelencia en la formación e investigación”: Gonzalo Rivas, representante del BID.

Entrevista a Gonzalo Rivas,  jefe de la División de Competitividad, Tecnología e Innovación del BID
8 de abril de 2026

Representantes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) visitaron, en marzo, el campus Gustavo Galindo Velasco, donde mantuvieron reuniones con autoridades de la ESPOL y miembros del comité del proyecto BID ESPOL III.

El encuentro permitió revisar los avances de esta iniciativa estratégica que tiene como propósito acelerar la transición hacia un modelo de desarrollo sostenible, competitivo e inclusivo a través de soluciones científicas, tecnológicas y de articulación sectorial.

En el marco de la visita, el jefe de la División de Competitividad, Tecnología e Innovación del BID, Gonzalo Rivas, destacó en una entrevista el rol de la innovación y el uso de la inteligencia artificial (IA) como uno de los motores que impulsa el desarrollo en la región.

Visita de Gonzalo Rivas, representante del BID, a ESPOL

De izquierda a derecha: Gonzalo Rivas, jefe de la División de Competitividad, Tecnología e Innovación del BID; Cecilia Paredes, rectora de la ESPOL; y Carlos Guaipatin, especialista líder en Ciencia y Tecnología en la División de Competitividad, Tecnología e Innovación del BID.

 

En el contexto actual de América Latina, ¿Por qué la innovación —con la Inteligencia Artificial como uno de sus motores— es una condición indispensable para el desarrollo sostenible y la competitividad de nuestros países?

A través de la innovación logramos hacer más con menos. El gran desafío es cómo ser más eficientes y capaces de movilizar talento e imaginación para resolver los problemas que tenemos como sociedad; y también para hacer que las economías crezcan más y puedan aportar mayor bienestar a la población. Hoy, con la IA, la innovación tiene un nuevo motor, particularmente en el ámbito de la investigación científica donde está haciendo una enorme diferencia. 

¿Qué riesgos enfrentan las universidades que no integran la IA en su formación, y cómo puede una universidad pública como la ESPOL convertirse en un verdadero motor de transformación productiva en Ecuador?
Las universidades necesitan adoptar el uso de IA en la investigación científica. Donde se ha hecho una enorme diferencia es en ámbitos como la Química, Biología, en general en las Ciencias de la Vida, y también en el ámbito de Materiales y Desarrollo de Software.

No todos los investigadores tienen el dominio absoluto de esta herramienta, lo importante es cómo generamos mayores alianzas entre quienes tienen capacidades ingenieriles de desarrollar aplicaciones de IA y la comunidad de investigadores que tienen el conocimiento específico de su tema. Esto es clave para que las universidades sigan aportando al desarrollo de nuestra región, pues son un motor fundamental de la investigación, el desarrollo y la innovación en América Latina. 

¿Cuáles son los principales obstáculos para la innovación productiva en América Latina y qué se necesita para superarlos desde la articulación entre la universidad, empresa, estado y cooperación internacional?
El principal obstáculo es la falta de recursos; se necesita mayor inversión para apoyar la investigación y que de ahí surjan innovaciones de impacto. Muchas veces se contrapone el tema de la innovación con la ciencia, pensando que hay que privilegiar exclusivamente cosas que tengan aplicación inmediata. La verdad es que si no hay investigación de base fuerte es muy difícil tener innovación de impacto.

El problema está en que la innovación basada en investigación toma tiempo y esos tiempos no se condicen bien muchas veces con los periodos políticos; entonces, la necesidad de tener recursos de largo plazo, a mi juicio, es clave en esto.

Proyecto BID ESPOL III 
Iniciativa estratégica de la ESPOL, financiada con un préstamo de 40 millones de dólares del Banco Interamericano de Desarrollo, que busca impulsar la productividad del Litoral ecuatoriano mediante la ciencia, la tecnología y la innovación. Se concibe como una plataforma transformadora que conecta conocimiento académico con el sector productivo, promoviendo un desarrollo sostenible, competitivo e inclusivo. Para ello, el proyecto fortalece la investigación aplicada, la transferencia tecnológica y el emprendimiento, especialmente en áreas como la agroindustria y la economía digital.
Su ejecución se organiza en dos ejes principales: el fortalecimiento de capacidades científicas y tecnológicas de la universidad, y el desarrollo de un ecosistema de innovación y emprendimiento en Guayaquil, posicionando a la ciudad como un hub regional de innovación.
 

Dentro de la estrategia regional del BID, ¿Qué hace que la ESPOL sea un socio estratégico competitivo y qué mensaje envía a la región que una universidad pública ecuatoriana lidere proyectos como BID ESPOL III?
La ESPOL ha tenido la visión de convertirse en una universidad que combina la excelencia en la formación e investigación, con una voluntad muy fuerte de tener incidencia en el entorno en el cual se desarrolla.  Ese espacio que está ocupando la ESPOL genera un cierto liderazgo en América Latina en términos de hacer visible el rol que pueden tener las universidades en el desarrollo territorial.

Las universidades pueden ser un actor mucho más fuerte en el desarrollo de su territorio, de su entorno. Para nosotros como BID, este proyecto con la ESPOL nos sirve no solo porque ayudamos al país; ayudamos a la región del Litoral y a la universidad, –obviamente–, pero también nos permite mostrarle a otros países y universidades, el rol que podrían jugar si tienen la voluntad y la decisión de avanzar por el mismo camino que ha venido avanzando la ESPOL.

Con el proyecto BID ESPOL III, ¿Cómo imagina usted a la ESPOL en diez años dentro del mapa regional de innovación?
Aspiramos a que, con este proyecto, la ESPOL en un periodo de diez años sea efectivamente una suerte de faro iluminador de otras entidades que hayan ya seguido el camino.

Creemos que los resultados de este tipo de intervención que se está haciendo en la ESPOL, en la que existe una cercanía mucho mayor con los problemas y los desafíos del territorio, generará resultados mucho más pronto que en diez años.  Vemos también a la ESPOL siendo una suerte de guía y mentora para otras universidades y entidades que van a seguir este camino.